Frases para Enamorar

Frases para Enamorar a una Mujer

Si tuviera que regalarte algo te regalaria una espejo, porque despúes de Ti los más lindo es tu reflejo… 

Por un momento creía que me había muerto y había entrado en el cielo. Pero ahora veo que estoy vivo, y el cielo ha venido a mí.

¿Te puedo hacer una foto? Quiero enviarla a mis amigos y demostrarles que los ángeles existen.

Si ser sexy fuese un delito, te pasarías la vida en la cárcel

¿Le importa si la miro durante un ratito? Quiero recordar su cara para mis sueños.

Quiero tener hijos preciosos algun día, y quisiera preguntar a tus padres consejos sobre cómo lograron hacer algo tan perfecto como tú.

 Perdona, ¿no tendremos algún amigo en común para que nos pueda presentar?

Perdone, pero le reconozco. ¿No fuimos locamente felices y casados en una vida anterior?

Palabras para Conquistar a una Mujer

Desde que la he conocido, ha vivido en mi corazón sin pagar alquiler. 

Debes estar cansada hoy después de todo lo que hicimos en mi sueño anoche.

¿La he visto en la portada de Cosmopolitan alguna vez?

¿Acaba de salir el sol? o ¿me has sonreído?

¿Me permites utilizar tu teléfono? Quiero llamar a mi madre para decirle que he conocido a la chica de mis sueños.

Hola. Soy un ladrón y lo primero que quiero robar es tu corazón.

Hola. He oído a tu cuerpo llamarme desde el otro lado del salón.

Solo queria decirte que eres lo mejor que me ha pasado en mi vida. 

Frases para Enamorar a un Hombre

Me siento tan protegida y segura cuando estás conmigo.

No hay ningún hombre en el mundo que pueda entenderme mejor que tú/ Siento que puedo decirte todo.

Mis amigos están celosos de mí por tener un relación tan perfecta contigo.

Vaya, te ves tan sexy. Todas las mujeres te están viendo.

El mundo parece perfecto cuando me tienes en tus brazos.

Tú eres el tipo de hombre que toda mujer sueña tener.

 Disfruto de tu compañía más que la de cualquier persona en el mundo.

Todas mis amigas quieren encontrar un hombre como tú.

Palabras para Conquistar a un Hombre

Simplemente no sé como puedes escucharme con tanta paciencia, incluso cuando me quejo mucho de la vida.

Eres tan caballero cuando estás conmigo.

Siempre sabes como hacerme reír, incluso cuando estoy deprimida.

Nunca he conocido a un hombre que escoja regalos tan agradables y considerados para su mujer.

Cuando estoy confundida sobre algo, me pregunto lo que habrías hecho en mi lugar.

Tú me cuidas tan bien que me siento como una princesa cuando estoy contigo.

Desearía tener tu sentido del humor.

Sólo la idea de estar contigo en la cama me produce un cosquilleo.

Poemas Cortos para Enamorar

Esclava mía, témeme. Ámame. ¡Esclava mía!
Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,
y en él despunta mi alma como una estrella fría.
Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.
Mi propio latigazo cae sobre mi vida.
Eres lo que está dentro de mí y está lejano.
Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.
Junto a mí, pero ¿dónde? Lejos, lo que está lejos.
Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.
El eco de la voz más allá del silencio.
Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
Creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Qué cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
–antes que lo devoren– (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos.

Dos rojas lenguas de fuego
que, a un mismo tronco enlazadas,
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama;
Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan;
Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata;
Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y al juntarse allá en el cielo
forman una nube blanca;
Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.

¡Oh mi adorada niña! 
Te diré la verdad: 
tus ojos me parecen 
brasas tras un cristal; 
tus rizos, negro luto, 
y tu boca sin par, 
la ensangrentada huella
del filo de un puñal.

Me gustaría ser mariposa
y volar de flor en flor,
y llegar hasta tu casa
y decirte hola mi amor.

Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!

Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.

¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo 
y siento un escalofrío.)

No sientas que te falte 
el don de hablar que te arrebata el cielo, 
no necesita tu belleza esmalte 
ni tu alma pura más extenso vuelo. 

No mires, niña mía, 
en tu mutismo fuente de dolores, 
ni llores las palabras que te digan 
ni las palabras que te faltan llores. 

Si brillan en tu faz tan dulces ojos 
que el alma enamorada se va en ellos, 
no los nublen jamás tristes enojos, 
que todas las mujeres de mis labios, 
no son una mirada de tus ojos…